domingo, 31 de mayo de 2009

¿Por qué se les asocia a las mujeres con el hogar y los hijos?

Durante mucho tiempo, la sociedad trató de instalar la idea de que en las familias los hijos llegan para completar una vida incompleta. Los hijos aparecían y siguen apareciendo como un don divino para perfeccionar la vida en pareja.

Es cierto que algunas se sienten mejor con la llegada de un hijo, pero son muchas las que experimentan malestar.
La mujer ha luchado varias décadas para caminar a la par del hombre, en sociedades mayoritariamente machistas, donde ella debía trabajar en la casa y cuidar a los hijos, mientras que él, debía conseguir el sustento para la familia.
Este pensamiento resulta un prejuicio (sentimientos negativos o positivos que se basan en creencias estereotipadas), puesto que tendemos a asociar a todas las mujeres con las labores domésticas y la crianza de niños.
Tras haber luchado para encontrar un lugar en el mundo, muchas mujeres fueron a la universidad, se graduaron y no quieren colgar el título y lamentarse no haber ejercido esa profesión a la que tantas horas le han dedicado. Así es que postergan o anulan la idea de formar una familia.
Se debe cambiar el prejuicio de mujer = hijos, esposa, cocina, etc. Si bien la maternidad no sustituye a la satisfacción que brinda el desarrollo intelectual, tampoco la realización profesional al placer de acunar un niño. Por ello, una debe tener la opción, no la imposición.
Muchos años atrás era impensada la maternidad como derecho a elegir, había que parir un hijo sí o sí.
Es tan valedero el anhelo de querer ser madre, dedicarse de lleno al hogar como así también el de orientarse a otros caminos, fuera del rol maternal que durante siglos les ha sido impuesto a las mujeres.

Las féminas se están atreviendo a escuchar su deseo y desoyen los mandatos sociales, familiares y culturales. Debemos despojarnos del preconcepto de que la mujer es sinónimo de “labores domésticas”. La vida es una sola y hay que vivirla según los propios deseos y no los ajenos.


Trabajo realizado con Carolina Cardozo. Fuente: Revistas Para ti, Utilísima Paraguay y Vanidades.

"Fui profesor de Guaraní del Papa Juan Pablo II"


Leoncio Alderete (45) cuando era estudiante del Seminario fue designado para enseñarle guaraní al Papa Juan Pablo II y para atajarle el micrófono durante su homilía en Caacupé. Actualmente, se desempeña como juez de Paz en Altos (titular) y en San Bernardino (suplente). Además, ejerce la docencia.
Estudiaba Teología en el Seminario Mayor cuando el Pontífice visitó nuestro país. Fue elegido por su superior, junto con quince compañeros, para ayudar más de cerca en los preparativos de la misa que el Papa realizaría en la Villa Serrana.
Sus inicios como seminarista se dieron luego de tener relacionamiento con el Obispado de Caacupé. Ingresó en 1981, estuvo internado por seis años. “Descubrí que no era mi vocación, pero gracias a Dios pude terminar desde afuera”, confesó.
Siguió el último año de Teología paralelamente con el primero de Derecho “fue muy difícil porque en ese momento falleció mi padre y tuve que enfrentar esa pérdida además de la nueva vida”, declaró.
Añadió que optó por una vida donde sea más útil como persona y ser auténtico antes de fingir.

Profesor del Vicario de Cristo
Alderete afirmó que fue una experiencia maravillosa haber sido elegido para ayudar al Santo Padre “cuando nos estábamos preparando se acercó el Cardinal –número dos del Papado de Roma- y me pidió que le enseñe guaraní. Me llevó junto al Papa, tuve que repasar con él su homilía”, manifestó.
Según el entrevistado, lo que más costó al Sumo Pontífice fue la frase “Che Koraso pytete guive” “En lugar de decir pytete decía pitete”, recordó.
Declaró también que después de que el Papa dejó Caacupé recién sintió lo que hizo en ese momento. “quizás mucha gente quería estar cerca de él, pero me tocó a mí”, expuso.

De Seminarista a juez de Paz y otros cargos
Cuando decidió terminar Teología empezó la carrera de Derecho.
En la década del 90’ ejerció el Periodismo; trabajó en prensa escrita, en los periódicos Hoy, El Día y posteriormente Popular en el área de Política, fue autodidacta en Periodismo y asesor de prensa de la Municipalidad de Lambaré y de Villa Elisa.
“Renuncié al periodismo para ser juez”, dijo.
Actualmente es juez de Paz en Altos y San Bernardino.
También ejerce la docencia en el área de Sociales en la institución Mariscal López, de la Cordillera, a los alumnos del Bachillerato. En el colegio Saturio Ríos de San Lorenzo enseña Ciencias Políticas en Formación Docente.

Momentos difíciles
El juez tuvo momentos de mucha alegría como así también de inmensa tristeza. “En nuestra profesión siempre hay momentos difíciles que debemos pasar”, acotó.
Cuando debía condenar a alguien, se enfrentaba a la incomprensión de las personas debido a que ellas siempre querían salir victoriosas, sin pensar en las víctimas. Tal es así que constantemente recibía amenazas de muerte “Recibía cartas, mensajes por teléfono amenazándome”, expresó.
El momento más difícil para el juez fue cuando personas extrañas quemaron su casa justo en un momento muy doloroso. “Ocurrió un Jueves Santo (1998) a la madrugada. En el momento en que enterrábamos a mi madre recibí un mensaje vía beeper que mi casa se quemó totalmente. Me constituí en el lugar y encontré todo quemado: mis ropas, las ropas de mis hijos, la cama, el ropero. Nos quedamos solamente con las ropas que teníamos en ese momento”, apuntó indignado.
El magistrado señaló que hubo coincidencias entre las personas que incendiaron su hogar y una a quien juzgó y se encontraba prófuga en ese momento.
“Felizmente se le capturó al señor pero después de enviarme varias cartas amenazándome”, enfatizó.

Infancia feliz
Leoncio vivió una niñez feliz, recuerda que cuando sus padres iban al pueblo de San José a vender, sus hermanos (once) y él esperaban algún regalo. Para ganarle a todos, cruzó el alambre y se hizo una herida de 20 cm.
Otra anécdota: estando sus padres ausentes, quedó en compañía de su hermana mayor con quien peleó. Al correr, lo atropelló un perro, cayó y se rompió el brazo izquierdo “Siempre hay travesuras”, dijo.

Perfil
Nombre: Leoncio Alderete Gayoso
Fecha de Nacimiento: 13 de enero de 1964
Lugar: San José de los Arroyos
Estado Civil: casado
Esposa: Bernarda Balbuena
Hijos: María Liz y Fernando Manuel
Un libro: Manual de Ciencias Políticas de Miquele Caminal
Títulos y Cargos:
• Licenciado en Teología
• Abogado
• Escribano Público
• Profesor secundario
• Docente universitario
• Realizó varios cursos de Seminario y Periodismo.
Un sueño: que mis hijos sean profesionales, con responsabilidad. Es mi gran sueño como padre.

jueves, 28 de mayo de 2009

Comentario del Torneo Apertura 2009



El Campeonato Apertura 2009 del fútbol paraguayo se está viviendo de una manera vibrante, acaba de cumplirse la decimosexta fecha y los resultados se vuelven muy importantes para encaminar al título.
No solamente para definir al futuro campeón del torneo, sino también se está volviendo decisivo para los equipos con promedio, tal es el caso de 3 de Febrero, 2 de Mayo y Rubio Ñu quienes corren riesgo de descender. Falta el resto del Clausura para definirse esta cuestión, mas cada punto sumado es valioso a la hora de promediar.
A falta de pocas fechas para que culmine el Campeonato aún nos queda la duda de quién será el próximo ganador, ya que Cerro Porteño (34), Libertad (33) y Olimpia (30) están peleando por la copa. Los equipos tienen posibilidades mayores con respecto a los otros que fueron alejándose. Cerro Porteño, sin brillar, sigue sumando puntos y se consolida en la cúspide de la tabla, el Gumarelo está solo a uno del Ciclón y aún nada está dicho, Olimpia está cumpliendo con la afición sumando de a tres y peleando el título.
A lo largo del Campeonato Apertura vivimos muchas emociones, pues algunos resultados favorecían de cierta forma a Cerro Porteño, aunque fechas después el Ciclón tropezaba y volvía a darle chance a los demás equipos. La definición del título será no apta para cardíacos.

"Promesas del Fútbol"


Ese día, me levanté temprano, más que de costumbre, estaba ansiosa porque sean las 15:00 hs.
En la mañana ayudé a mi hermana con sus tareas de la escuela, también con la limpieza de la casa y tomé tereré unas horas después.
Llegaron las 11:30, hora de prepararme, luego de una ducha caliente me vestí como lo exigía la ocasión. Una camisa blanca de ao po’i y pantalones negros.
Después del almuerzo fui al encuentro de una amiga, pues viajaríamos juntas.
Era un poco más de las 14 cuando llegué a mi destino, mis compañeras me aguardaban en un banco. Nos fuimos al sanitario y luego a acreditarnos. Entregamos alimentos para comedores de niños y ya nos disponíamos a buscar nuestros lugares, ¡más adelante! Insistía yo. Todo sea para observar de cerca a nuestro ídolo.


A las 15 puntualmente sube al escenario el periodista Fernando Benítez, sentíamos una emoción intensa, pues el Seminario “Promesas del fútbol II” iba a comenzar. Concluida la presentación del evento, subió en escena el fisioterapeuta de la Selección Nacional, el señor Emilio Garciarena.
Hablaba con términos raros para mí, pues no conozco mucho sobre medicina. Conocí su experiencia laboral y comprendí su desempeño en el cuerpo técnico.
Un hombre un poco mayor, con cabellos blancos se presentó como Elvio Paolorroso, el preparador físico de la albirroja. En medio de su discurso, mi compañera Julia me codea, extrañada la miro y ella dice “mira quién llego”, era nada más y nada menos que Gerardo Martino, un hombre un tanto apuesto y quien se ha ganado el respeto de todo el Paraguay, puesto que tiene a la Selección en lo más alto de la tabla de las eliminatorias al mundial Sudáfrica 2010.
Sentía que el corazón me comenzaba a latir un poco más rápido. Era la primera vez que veía a un ídolo de esa talla desde tan cerquita.
Cuando Paolorroso acabó con las explicaciones sobre su labor, Fernando invitó a un coffe break, nada me importaba más que ir junto al Director Técnico para saludarlo y pedirle posar conmigo y así obtener un recuerdo de tan grata experiencia.


Al culminar el receso, los presentes volvimos a nuestros lugares para escuchar atentos al “Tata” Martino, tan sencilla fue la disertación que comprendí mucho más sobre el desempeño de los jugadores, además de esclarecer los objetivos de la Selección Paraguaya: Clasificar al mundial y trabajar con los juveniles.
Al final, los organizadores entregaron reconocimientos al cuerpo técnico.
Una vez acabado el Seminario, salimos comentando lo vivido en ese encuentro. Julia y yo abordamos ómnibus diferentes para volver a nuestras casas. Yo estaba ansiosa por contarle todo a mi papá.