jueves, 28 de mayo de 2009

"Promesas del Fútbol"


Ese día, me levanté temprano, más que de costumbre, estaba ansiosa porque sean las 15:00 hs.
En la mañana ayudé a mi hermana con sus tareas de la escuela, también con la limpieza de la casa y tomé tereré unas horas después.
Llegaron las 11:30, hora de prepararme, luego de una ducha caliente me vestí como lo exigía la ocasión. Una camisa blanca de ao po’i y pantalones negros.
Después del almuerzo fui al encuentro de una amiga, pues viajaríamos juntas.
Era un poco más de las 14 cuando llegué a mi destino, mis compañeras me aguardaban en un banco. Nos fuimos al sanitario y luego a acreditarnos. Entregamos alimentos para comedores de niños y ya nos disponíamos a buscar nuestros lugares, ¡más adelante! Insistía yo. Todo sea para observar de cerca a nuestro ídolo.


A las 15 puntualmente sube al escenario el periodista Fernando Benítez, sentíamos una emoción intensa, pues el Seminario “Promesas del fútbol II” iba a comenzar. Concluida la presentación del evento, subió en escena el fisioterapeuta de la Selección Nacional, el señor Emilio Garciarena.
Hablaba con términos raros para mí, pues no conozco mucho sobre medicina. Conocí su experiencia laboral y comprendí su desempeño en el cuerpo técnico.
Un hombre un poco mayor, con cabellos blancos se presentó como Elvio Paolorroso, el preparador físico de la albirroja. En medio de su discurso, mi compañera Julia me codea, extrañada la miro y ella dice “mira quién llego”, era nada más y nada menos que Gerardo Martino, un hombre un tanto apuesto y quien se ha ganado el respeto de todo el Paraguay, puesto que tiene a la Selección en lo más alto de la tabla de las eliminatorias al mundial Sudáfrica 2010.
Sentía que el corazón me comenzaba a latir un poco más rápido. Era la primera vez que veía a un ídolo de esa talla desde tan cerquita.
Cuando Paolorroso acabó con las explicaciones sobre su labor, Fernando invitó a un coffe break, nada me importaba más que ir junto al Director Técnico para saludarlo y pedirle posar conmigo y así obtener un recuerdo de tan grata experiencia.


Al culminar el receso, los presentes volvimos a nuestros lugares para escuchar atentos al “Tata” Martino, tan sencilla fue la disertación que comprendí mucho más sobre el desempeño de los jugadores, además de esclarecer los objetivos de la Selección Paraguaya: Clasificar al mundial y trabajar con los juveniles.
Al final, los organizadores entregaron reconocimientos al cuerpo técnico.
Una vez acabado el Seminario, salimos comentando lo vivido en ese encuentro. Julia y yo abordamos ómnibus diferentes para volver a nuestras casas. Yo estaba ansiosa por contarle todo a mi papá.

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