lunes, 13 de julio de 2009

Pregunta sin respuesta (sentimientos inefables)


Desde el alma, hoy quisiera que respondas a mi pregunta tan simple. Dime sólo ¿Por qué?, necesito saberlo. Eres el único que puede aplacar esta duda que me carcome, que me hunde en un abismo tan profundo que me lleva en su negrura y me hace enloquecer.

Sé precavido, no quiero oir lo que temo. Que me digas que para ti no soy nada, sólo un simple juego que te lleva a apagar el fuego que invade sin compasión el tormentoso gusto de tu ser, cuando te encuentras en compañía de mi ausencia. Recordando el sabor de los besos eternos que inundaban con fugaz alegría mi existir.

Cuando no importaba más que nosotros, dos almas amándose, jugando a amar, a explorar el sentimiento inefable; intentando esconder la soledad que nos atrapa como a un pez sin poder volver al mar.

Ten cuidado para no dejar un corazón marchito, seco y sin latidos, acabando con las ilusiones que tenía cuando tú le recitabas los versos más románticos, cuando no prometías, cuando lo hacías sin más emoción. Cuando yo te amaba con locura y te lo demostraba y ¡Cómo te lo demostraba!

Solo me queda reconocer que has convertido mi vida en todo un misterio. Me haces sentir aquello tan contradictorio. Te amo pero no lo deseo ¿Por qué?, porque tengo miedo de tu reacción. Que me digas que no soy nada en tu vida, que no tengo lugar a tu lado...¿Será mejor que calles y todo siga así? No lo creo, pues me hace mal, pero la incertidumbre y saber que no sientes lo mismo me hace mucho peor. Me golpea como cuando aplaudes con emoción y entusiasmo aquello que ha llenado tus expectativas y agrado.

¿En qué quedo entonces? No lo sé, explícamelo, pues eres tú el responsable de que ahora me encuentre de esta manera, sumergida en una vorágine de sentimientos, emociones y deseos, tratando de detener lo incontrolable.

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