sábado, 1 de agosto de 2009

Los angelitos de Dios


Antes que nada quisiera pedir disculpas si lastima de alguna manera lo que deseo escribir.

29 de julio. Dios llamó a un ángel a sus brazos. La noticia me partió el corazón.

Él es Marcelito, un hermoso niño de 5 años, hijo de mi primo Roberto. Lo conocí cuando era un bebé y desde ese entonces ya no lo volví a ver por cuestiones de la vida que uno no comprende, al menos yo.

Me ha pesado, me pongo a pensar en mi sobrinito que tiene su misma edad, me hace pensar en aquellos niños desprotegidos que acuden al Señor sin conocer el amor, sin haber vivido su vida, sin tener siquiera la oportunidad de "vivir más".

Para mí esto es algo injusto, no me parece justo que algunos tengamos la "suerte" de vivir nuestra vida a nuestro antojo, no me parece justo que otros se arrebaten este derecho fundamental.

No me parece justo en lo más mínimo.

El día de la amistad comenzó con llanto, fui a acompañar a la familia al Memorial, no lo podía creer, un niño sano partió, ya no está, por culpa de una peritonitis o sea lo que sea. Solo queda el recuerdo, el sonido de sus risas. Ana Paula se ha quedado sin su hermano mayor, Roberto y Ana se han quedado sin su primogénito, toda la familia se ha quedado sin alguien en su vida.

La tristeza no me permite pensar con claridad, solo quería compartir esta tristeza y hacer un llamado de atención: La vida es corta, no la desaprovechen, nadie sabe qué te pasará mañana ni qué le pasará a tus seres queridos. Vive tu vida de tal manera que mañana no te arrepientas de tu ayer dice mi refrán de cabecera.

Diles a todos los que amas cuánto los amas, haz que tu vida, sea corta o larga, merezca ser vivida, merezca ser recordada.

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