lunes, 2 de noviembre de 2009

¡Tarjeta roja a la violencia!


Décadas antes, ir a un estadio de fútbol suponía una sana distracción para ir a disfrutar con toda la familia, ir a ver a los máximos ídolos de nuestro club. La violencia en el fútbol ya se ha vuelto costumbre desde hace algún tiempo y le está restando el carácter de sana diversión al deporte rey.

La violencia podría ser más que un problema del fanatismo: un problema de rivalidad. El fútbol sirve para expresar una identificación, dar sentido a la vida de más de una persona. Para muchos, se convierte en un hecho por el que vale la pena luchar, defender los colores de una camiseta.

Los disturbios no son una preocupación local, sino de todo el mundo y apeligran la calidad del fútbol como un entretenimiento deportivo. Las causas de éstos son diversas pero una importante sería la influencia de grupo. La persona se fortalece en medio de una multitud, puesto que modifica el comportamiento individual y pueden hacer las cosas más terribles respaldándose en el anonimato.

Otras cuestiones básicas que favorecen a este mal son los jugadores, cuando incitan a la violencia con gestos en contra de los hinchas del equipo rival. Los árbitros cuando cometen errores y son interpretados por los hinchas de manera errónea dejando de lado el derecho a equivocarse que tienen los humanos.

Generalmente, los que inician una gresca en las graderías acuden al establecimiento deportivo bajo efectos del alcohol, de las drogas disminuyendo así el placer de deleitarse con el deporte e incrementando la estimulación que genera ansiedad, agresividad y nerviosismo.

Las autoridades encargadas de controlar esta situación logran ser sobornadas por los llamados “barras bravas”, permitiendo así el acceso de los potenciales agresores.
Como un pasatiempo que congrega a cientos de individuos, el fútbol provee un marco ideal para los reboses. Once jugadores contra once adversarios, cada equipo tiene su hinchada, hay pasión, emoción, descontrol. Están presentes las barras bravas que congregan a los hinchas más fanáticos.

Las agresiones a personas, destrozos; los salvajismos, asesinatos, disturbios dentro y fuera de los estadios deben acabar antes de que ocurran mayores desgracias. Es tiempo de sacarle la tarjeta roja a quien no es invitada a la “fiesta de los fines de semana”. Conseguir soluciones rápidas y eficaces que ayuden a exterminar este terrible mal dentro del fútbol.


Fuentes:
Periodismo y Marketing Deportivo. Luis Paredes P. Ecuador 2007.
http://psicologia.laguia2000.com/

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